¿Quién diseñó tus juegos favoritos?

¿Quién diseñó tus juegos favoritos?

Hace unos días publiqué una historia en Instagram mostrando las portadas de tres juegos y haciendo una pregunta: ¿qué tienen en común?

Los juegos eran El Valle de los Molinos, The Voynich Puzzle y Coming of Age. La respuesta estaba escrita en las propias cajas, aunque probablemente pasó desapercibida para la mayoría: los tres fueron diseñados por Dani García.

Y, sinceramente, no me sorprendió demasiado. Cuando empezamos a descubrir los juegos de mesa modernos, solemos fijarnos en muchas cosas antes que en el nombre de quien diseñó el juego. Miramos la portada, el tema, cuántas personas pueden jugar, cuánto dura una partida o qué tan complicado parece aprenderlo. Pero ese pequeño nombre escrito en la caja puede convertirse en una pista muy útil.

Los juegos también tienen autores

Cuando encontramos un escritor que nos gusta, es normal querer saber qué más ha escrito. Si una novela nos encanta, probablemente terminaremos buscando otros libros de su autor. Con los juegos de mesa puede ocurrir algo parecido.

Por supuesto, un juego no es el trabajo de una sola persona. Ilustradores (que muchas veces tambien estan mencionados en las portadas, desarrolladores, editoriales y muchas otras personas ayudan a transformar una idea en la experiencia que finalmente llega a nuestra mesa. Pero el diseñador sigue siendo una de las partes mas importantes de esa historia.

Después de todo, alguien tuvo que imaginar las decisiones que tomaríamos durante la partida. Alguien decidió qué elementos debían interactuar entre sí, qué tan exigente sería el juego y qué tipo de experiencia quería construir. Y, aunque un diseñador puede crear juegos completamente diferentes entre sí, conocer su nombre puede darnos una nueva dirección para seguir explorando.

Seguir las pistas

Dani García es un buen ejemplo.

El Valle de los Molinos, The Voynich Puzzle y Coming of Age son juegos diferentes, pero descubrir que los tres comparten diseñador puede despertar una pregunta sencilla: ¿qué más ha creado esta persona? Eso es precisamente lo interesante de empezar a prestar atención a los nombres.

No significa que todos los juegos de un mismo diseñador vayan a gustarnos. Tampoco significa que vayan a parecerse entre sí. Pero cuando una persona nos ha ofrecido varias experiencias que disfrutamos, su nombre puede convertirse en una nueva pista.

Algo parecido puede ocurrir con Tomáš Holek. Quizá alguien descubre SETI y queda fascinado con sus decisiones y su representación de la exploración espacial. Después puede encontrarse con Aquaria y descubrir que ese mismo nombre aparece nuevamente en la caja. De pronto, ya no estamos buscando únicamente juegos por su tema o sus mecánicas. También comenzamos a seguir a las personas que están detrás de ellos.

Un diseñador no es una fórmula

Sin embargo, sería un error pensar que conocer a un diseñador nos permite saber exactamente cómo será su próximo juego. Uno de los mejores ejemplos es Vlaada Chvátil, diseñador de Codenames y Mage Knight. A primera vista, resulta difícil imaginar dos experiencias más diferentes. Codenames es un juego de palabras que puede reunir fácilmente a un grupo de personas alrededor de la mesa. Mage Knight, por otro lado, es una experiencia mucho más profunda y exigente.

Entonces, ¿de qué sirve conocer el nombre del diseñador? Quizá la respuesta no sea que nos ayuda a encontrar más de lo mismo. Tal vez simplemente nos ayuda a descubrir qué otras ideas tiene una persona que ya consiguió sorprendernos una vez.

¿Existen estilos de diseño?

Conforme jugamos más, también podemos comenzar a descubrir algo todavía más interesante: los diseñadores no trabajan aislados.

Colaboran entre sí, comparten ideas, pertenecen a diferentes comunidades y desarrollan su trabajo dentro de distintas tradiciones. Por eso, aunque sería demasiado simple afirmar que todos los diseñadores de un país crean juegos de la misma manera, sí podemos encontrar ciertas sensibilidades y estilos que aparecen con frecuencia.

Antoine Bauza y Bruno Cathala son dos buenos nombres para comenzar a explorar esas conexiones.

Bauza es el diseñador detrás de 7 Wonders mientras que Bruno Cathala ha creado juegos como Kingdomino. Además, ambos han colaborado juntos en otros proyectos. Sus juegos no son iguales, por supuesto. Pero explorar sus obras puede ayudarnos a reconocer una forma de diseño donde la interacción, las decisiones constantes y las ideas accesibles pueden convivir con una enorme variedad de experiencias.

Y lo más interesante es que, cuando comenzamos a reconocer estos nombres, empezamos a encontrar conexiones que antes pasaban completamente desapercibidas. Los juegos dejan de ser pequeñas islas. Empiezan a formar un mapa.

Un estilo también puede convertirse en una pista

Algo similar ocurre con diseñadores como Simone Luciani.

Quienes han jugado Darwin's Journey probablemente han descubierto una experiencia donde diferentes sistemas se conectan entre sí y cada decisión puede afectar lo que podremos hacer más adelante. Es el tipo de juego que recompensa aprender cómo funcionan sus diferentes piezas y encontrar la mejor manera de aprovecharlas.

Con el tiempo, podemos descubrir que ciertos diseñadores nos llevan con frecuencia hacia experiencias que disfrutamos. Quizá nos gustan los juegos llenos de sistemas interconectados. Tal vez preferimos decisiones tensas con reglas relativamente sencillas. O quizá buscamos experiencias donde la interacción entre jugadores sea constantemente importante.

Reconocer esos patrones puede ser mucho más útil que simplemente memorizar nombres. Porque, poco a poco, comenzamos a entender qué tipo de juegos disfrutamos realmente.

Cuando un nombre empieza a significar algo

Hay algunos diseñadores cuyos nombres, con el tiempo, comienzan a generar ciertas expectativas.

Vital Lacerda es un buen ejemplo.

Si alguna vez has visto Weather Machine sobre una mesa, probablemente ya sospechas que no estás frente a una experiencia de cinco minutos. Sus juegos suelen invitar a los jugadores a descubrir sistemas interconectados y a comprender cómo una decisión puede tener consecuencias en diferentes partes del tablero.

Eso no significa que podamos saber exactamente cómo será un juego nuevo simplemente porque su nombre aparece en la caja. Pero sí significa que, si hemos disfrutado anteriormente su trabajo, probablemente querremos saber qué está intentando hacer esta vez. Y esa curiosidad es una parte maravillosa del hobby.

Un pequeño ejercicio para tu próxima partida

No necesitas memorizar los nombres de todos los diseñadores ni convertirte en un experto para disfrutar de los juegos de mesa.

De hecho, puedes empezar con algo muy sencillo.

Elige tres juegos de tu colección que realmente disfrutes. No tienen que ser los más caros, los más complejos ni los mejor valorados. Simplemente tres juegos que te dé gusto sacar a la mesa.

Después, mira quién los diseñó.

Quizá descubras que un nombre aparece más de una vez. Tal vez encuentres que uno de tus diseñadores favoritos ha colaborado con otra persona cuyo trabajo ya conoces. O quizá descubras un estilo de juego que se repite entre tus experiencias favoritas.

No existe una fórmula secreta para encontrar el siguiente juego perfecto. Pero cada pista puede ayudarnos a conocer un poco mejor nuestros propios gustos. La próxima vez que termines una partida que realmente disfrutes, no te preguntes solamente qué juego deberías probar después.

Antes, mira un poco más de cerca la caja. Quizá el nombre que está escrito en ella sea la siguiente pista en tu camino por descubrir el hobby.

Saludos,
Pablo de Búndaba

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